Consérvalo congelado para mantenerlo perfecto.
Si no lo vas a consumir dentro de 2–3 días, guárdalo en el congelador apenas llegue.
Congela por porciones (y te salvas en la semana).
Separa los panes y congela los que usarás día a día; así sacas solo lo necesario.
Descongelado rápido: microondas + tostadora
Directo del congelador al microondas por 30 segundos, luego al tostador. Queda crujiente afuera y suave por dentro.
Descongelado “suave”: refrigerador.
Déjalo la noche anterior en el refri para que amanezca listo, sin perder textura.
Evita dejarlo a temperatura ambiente por muchos días.
Como es producto fresco y sin químicos, su textura se pone más firme y puede aparecer moho más rápido si queda afuera.
Si se puso más firme, no lo botes: recupéralo.
Tuéstalo, caliéntalo en sartén o al horno 3–6 minutos y vuelve a quedar rico.
Tip pro: “sándwich caliente” para mejor experiencia.
Queso + jamón/pavo + tomate + lechuga, unos minutos en la sandwichera = sabor y textura premium.
Combínalo con proteína para más saciedad.
Ideas: palta + huevo / atún + yogurt griego / pollo desmenuzado + yogurt natural + ciboulette.
Llévalo como colación sin dramas.
Arma el sándwich en la mañana y listo: es una opción más consistente que galletas o snacks ultra procesados.