En Chile, el pan no es solo comida: es conversación en la mesa, es “la once” que junta a la familia, es ese olor que te hace sentir en casa aunque el día haya sido largo. Y como somos de los países que más pan consume, muchas mamás cargan con un dilema bien real: cómo cuidar la alimentación del hogar sin quitarles a todos ese gusto tan nuestro por el pancito fresco. De ahí nace Pichijuan: un pan integral con semillas pensado para acompañar la vida chilena tal como es, con sus rutinas apuradas, sus loncheras, sus colaciones, sus sándwiches de última hora… pero con una intención clara: elegir mejor, sin perder lo rico.
Nuestro proceso de fabricación es simple y honesto, porque creemos que lo natural se nota y se siente. Partimos seleccionando ingredientes reales: harina de trigo, salvado de trigo, semillas como linaza, maravilla, chía, sésamo y algunos granos de quínoa, además de agua, sal y levadura. No usamos conservantes ni colorantes, y no añadimos materia grasa, porque queremos que el sabor venga de lo que corresponde: del grano, de la fermentación y del horno. Mezclamos, amasamos y dejamos leudar a temperatura ambiente, respetando los tiempos, para lograr esa miga amable y esa textura que recuerda al pan chileno de siempre. Luego horneamos, dejamos enfriar con calma y recién ahí empaquetamos, para que llegue a tu mesa con ese aroma y ese carácter que invita a partirlo y compartirlo.
Pichijuan se creó para que en tu casa el “comer más sano” no suene a castigo, sino a esperanza y a cariño práctico. Su alto contenido de fibra puede apoyar la digestión y ayudar a sentir más saciedad, lo que hace más fácil ordenar el apetito durante el día sin andar peleando con el hambre a cada rato. Es un pan que se adapta a la vida familiar: calentito para la once con palta y tomate, con huevo, con quesos, con verduras, o con lo que haya en tu cocina; rico para los niños, cómodo para quienes trabajan y llegan tarde, y una alternativa consciente para quienes no quieren dejar el pan, pero sí quieren cuidarse. Porque al final, alimentar también es una forma de decir “te quiero”, y elegir mejor, sin perder nuestras costumbres, es un paso bonito para el bienestar físico y emocional de todos.